jueves, 30 de enero de 2020

Todos los años en enero

Termina un día raro, no ha sido difícil, pero tampoco ha sido el día más tranquilo de mi vida…respiro, miro al cielo (está violeta, tiene destellos rosados y en el fondo reina el amarillo de los atardeceres del verano chileno), pienso: quiero caminar, para volver a casa, pero no a mi casa físicamente, esta vez quiero volver a mi puerta secreta, donde ocurre la magia, ese rinconcito cómodo donde se sientan el amor y las posibilidades a planear cada sueño.

Aterrizo moviendo las piernas y empiezo a caminar…me alisto una ‘playlist’ y arranco; busco un ritmo y con mi mochilita al hombro activo el regreso a casa. No he dado más de tres pasos y mi mente empieza un dictado hermoso, casi como si la voz de Dios me susurrara al oído un secreto detrás de otro; siento la brisa escribiendo poemas en mi piel, el pelo suelto me recuerda que está creciendo y me siento coqueta haciéndome amiga de las flores que acompañan mi camino; me doy cuenta de que estoy dando pasos más lentos para disfrutar el dictado de ‘Chary’ (es el nombre que me gusta ponerle a mi voz interior).

“Todos los años en enero”…con esta frase entra Chary a mi mente y sigue…”todos los años en esta época te entran unas ganas inmensas de volar, de expandirte, de reinventarte, ¿qué será? ¿un ciclo anual de energía? Te he sentido con miedo y duda en las últimas mañanas, pero esta vez percibo que no hay ganas de huir a ninguna parte; agradeces por el lugar en el que estás y miras con ternura a tu alrededor”… el análisis me seduce pero mis pies solo quieren jugar a no pisar las rayitas y digo con sorpresa ¡ahí está, te sientes como una niña y lo único que quieres es jugar!

Jugar a que nada me duela, jugar a ser adulta, pero no de aquellas quejumbrosas y cansadas, simplemente una adulta que está aprendiendo a jugarle a la vida, a subir y bajar como si me escondiera de un monstruo que aparece, y cuando le sonrío se desvanece como si supiera que esa es mi arma secreta…la luz del semáforo para peatones se pone roja y me detengo, suspiro, miro los autos y veo a mis tíos, amigos y hermanas en esas personas, yendo de un lugar a otro (algunos van solos, otros con el auto lleno, algunos cantan, otros hablan por teléfono, pero todos van ‘despiertos’ haciendo algo) y yo sigo esperando a que el muñequito se ponga verde para cruzar.

Doy cinco pasos más y vuelve Chary (al parecer le gusta conversar solo cuando muevo mis pies)…y me suelta una lluvia de recuerdos: “cuando te fuiste a Brasil, cuando volviste a Cartagena, cuando te volviste a ir a Brasil, cuando te mudaste a Bogotá, cuando te fuiste a Chile, cuando viajaste a India…¿y ahora qué sigue? ¿y ahora qué quieres?” y la más dura de sus preguntas “¿y ahora qué te pretexto te vas a inventar?”.

Me aniquiló, me sorprendió, me dio mareo pero como venía escuchando música lo sentí como un gran paso de baile y me dije a mi misma “¡mierda! Chary está creciendo, se está volviendo sensata o tal vez se está volviendo loca”…me reí sola, así como se ríe ‘la gente loca que vive enamorada de la vida’; cambié la canción a ver si con eso cambiaba mi pensamiento y finalmente llegué a casa…le puse pausa a mis dudas, al fin y al cabo ya sé cómo aquietarlas (meditando), sé que voy a dormir tranqui esta noche porque no hay nada que pueda estremecerme cuando acuesto mi cabeza en una almohada de gracia…

“Mañana será otro día” susurra Chary, cierro los ojitos y me hago una con ella, me abrazo a la almohada y libero todos mis esfuerzos, suelto el cuerpo y siento una inmensa sensación de paz… acepto que por más que en mi cabeza arme y desarme mi ‘futuro’ Dios está cayéndose a carcajadas viendo mi pequeño enredo mental y cierro los ojos sabiendo que el sol vendrá a saludarme mañana y avisarme que el milagro ha vuelto a ocurrir.


Gracias por llegar hasta aquí, gracias por leerme.    

1 comentario:

Unknown dijo...

Sencillo. Alegre. Tierno. Asi como sos vos.