Termina un día raro, no ha sido
difícil, pero tampoco ha sido el día más tranquilo de mi vida…respiro, miro al
cielo (está violeta, tiene destellos rosados y en el fondo reina el amarillo de
los atardeceres del verano chileno), pienso: quiero caminar, para volver a
casa, pero no a mi casa físicamente, esta vez quiero volver a mi puerta
secreta, donde ocurre la magia, ese rinconcito cómodo donde se sientan el amor
y las posibilidades a planear cada sueño.
Aterrizo moviendo las piernas y
empiezo a caminar…me alisto una ‘playlist’ y arranco; busco un ritmo y con mi
mochilita al hombro activo el regreso a casa. No he dado más de tres pasos y mi
mente empieza un dictado hermoso, casi como si la voz de Dios me susurrara al
oído un secreto detrás de otro; siento la brisa escribiendo poemas en mi piel,
el pelo suelto me recuerda que está creciendo y me siento coqueta haciéndome
amiga de las flores que acompañan mi camino; me doy cuenta de que estoy dando
pasos más lentos para disfrutar el dictado de ‘Chary’ (es el nombre que me
gusta ponerle a mi voz interior).
“Todos los años en enero”…con
esta frase entra Chary a mi mente y sigue…”todos los años en esta época te
entran unas ganas inmensas de volar, de expandirte, de reinventarte, ¿qué será?
¿un ciclo anual de energía? Te he sentido con miedo y duda en las últimas mañanas,
pero esta vez percibo que no hay ganas de huir a ninguna parte; agradeces por
el lugar en el que estás y miras con ternura a tu alrededor”… el análisis me
seduce pero mis pies solo quieren jugar a no pisar las rayitas y digo con
sorpresa ¡ahí está, te sientes como una niña y lo único que quieres es jugar!
Jugar a que nada me duela, jugar
a ser adulta, pero no de aquellas quejumbrosas y cansadas, simplemente una
adulta que está aprendiendo a jugarle a la vida, a subir y bajar como si me
escondiera de un monstruo que aparece, y cuando le sonrío se desvanece como si
supiera que esa es mi arma secreta…la luz del semáforo para peatones se pone
roja y me detengo, suspiro, miro los autos y veo a mis tíos, amigos y hermanas
en esas personas, yendo de un lugar a otro (algunos van solos, otros con el
auto lleno, algunos cantan, otros hablan por teléfono, pero todos van
‘despiertos’ haciendo algo) y yo sigo esperando a que el muñequito se ponga
verde para cruzar.
Doy cinco pasos más y vuelve
Chary (al parecer le gusta conversar solo cuando muevo mis pies)…y me suelta
una lluvia de recuerdos: “cuando te fuiste a Brasil, cuando volviste a
Cartagena, cuando te volviste a ir a Brasil, cuando te mudaste a Bogotá, cuando
te fuiste a Chile, cuando viajaste a India…¿y ahora qué sigue? ¿y ahora qué
quieres?” y la más dura de sus preguntas “¿y ahora qué te pretexto te vas a
inventar?”.
Me aniquiló, me sorprendió, me
dio mareo pero como venía escuchando música lo sentí como un gran paso de baile
y me dije a mi misma “¡mierda! Chary está creciendo, se está volviendo sensata
o tal vez se está volviendo loca”…me reí sola, así como se ríe ‘la gente loca
que vive enamorada de la vida’; cambié la canción a ver si con eso cambiaba mi
pensamiento y finalmente llegué a casa…le puse pausa a mis dudas, al fin y al
cabo ya sé cómo aquietarlas (meditando), sé que voy a dormir tranqui esta noche porque no
hay nada que pueda estremecerme cuando acuesto mi cabeza en una almohada de
gracia…
“Mañana será otro día” susurra
Chary, cierro los ojitos y me hago una con ella, me abrazo a la almohada y
libero todos mis esfuerzos, suelto el cuerpo y siento una inmensa sensación de
paz… acepto que por más que en mi cabeza arme y desarme mi ‘futuro’ Dios está
cayéndose a carcajadas viendo mi pequeño enredo mental y cierro los ojos sabiendo
que el sol vendrá a saludarme mañana y avisarme que el milagro ha vuelto a
ocurrir.
Gracias por llegar hasta aquí, gracias por leerme.
1 comentario:
Sencillo. Alegre. Tierno. Asi como sos vos.
Publicar un comentario