jueves, 20 de junio de 2013

En una hamaca azul



De vuelta al papel después de más de un año sin escribir palabras que no fueran de trabajo en el teclado de la computadora…Hay un coro de voces en el silencio de mis 25 que me recuerdan que es tiempo de exteriorizar: hechos, noticias, cambios, decisiones, aprendizajes, decepciones, libros, amigos, intentos de enemigos, entre otros temas que surgen día a día. 

En estos meses sin aparecer por mi blog, pido disculpas a quienes disfrutan de la curiosidad de leer mis vainas y les confieso que he estado llena de secretos por lo que no podía venir a escribir una historia normal.
Mis las letras surgen cada noche, justo antes de dormir, cuando regreso a casa y al abrir la puerta siento un olor a propiedad con un toque de soledad, el cual he aprendido a reconocer bien, pues ya son quince meses viviendo sola; allí con mi cama, la alfombra de las meditaciones, los chocoros de la cocina, una neverita para parecer normal y un par de ventiladores que gracias a Dios no hacen ruido. 

No puedo mentir cuando recién vuelvo al ruedo de la escritura; esta independencia ha sido más un trabajo personal, mental y fortalecedor para mi yo femenino de bien adentro. La ropa la llevo semanalmente donde mi mamá, quien es una diosa de amores, malcrianzas y cada vez que me visto siento ese olor a casa familiar que me mantiene conectada con ellos, aún cuando ya no compartamos el mismo techo. La relación con papá ha mejorado del cielo a la tierra, a pesar de que el camino no ha sido fácil, ambos le hemos puesto ganas.

Sigo en confesiones…hace un tiempo visitaba una psicóloga que trabaja “imnosis programática” y saben qué?? Esta es una de las experiencias más increíbles de mi vida; así tal cual, difícil de creer que tuviera ciertos temas, que creía superados, dentro de mis recuerdos oscuros. Temas como el perdón, el olvido, el autoestima, y el autocontrol, protagonizaron cada sesión a las que dejé de ir porque ya me sentía muchísimo mejor conmigo misma y con el entorno; aunque también por cuestiones económicas (consentir a la salud mental sale caro).

Foto actual por si a caso :)
Sin embargo, aprendí a meditar por mi propia cuenta, manejando la respiración, disfrutando de buenos recuerdos, sumergiéndome en algunas canciones y dejando hacer a mi mente lo que le provocara; de vez en cuando me gusta complacer a mi cerebro, así como él me deja atormentarlo con algunos recuerdos.  

Llevo doce meses trabajando en un casino, gerenciando un tema candente: el servicio al cliente. No es fácil el conflicto moral que se genera cada mañana cuando te gustaría aconsejar a todas esas personas para que no gasten su dinero en este campo del entretenimiento y más bien disfruten de viajar, comprar, comer en deliciosos restaurantes, entre otras opciones de diversión que nos ofrece la vida; pero bueeeh! Cada quien con su cada cual; "entre gustos no hay disgustos" dice el dicho.

 Por hoy, no quiero abusar de mis dedos, aunque mi mente me lleva loca con un dictado que al parecer va para largo…He estado leyendo a Héctor Abad Faciolince con “El olvido que seremos”, un libro recomendado para quien ha vivido el caliente amor que se siente en la costilla de un padre y a quien no le cuesta interpretar la vida tal y como es: sin adornos.

Sé que muchos esperan a que hable del amor, pero para eso existe un sin número de comedias románticas y libros torpes como “los caballeros las prefieren brutas” de la vieja Isa! – yo por ahora me voy a dormir sonriendo…hoy fui sincera con alguien y eso basta para sentir que mi día ha valido la pena.

Cuiden sus corazones, porque de allí sale la energía que nos inspira a hacer grandes cosas. 

Abrazo!

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