¡Hola tu (ella o él)! El momento en el que sea leído este post a lo mejor está oscuro y la luna comienza a salir, o de repente está el sol en su mayor furor, las nubes bien azulitas y tu día a penas comienza, pero bueno..no importa! En mi cabeza son las 3:40 de la tarde, de un día de trabajo en el que la mente anhela estar detrás de mis ojos leyendo mi última adquisición ‘Inventario Dos’ de M.B. libro que compré bajo la asesoría de mi novia y contenido que disfruto a solas desde hace algunas noches.
Me siento un poco apenada debido al abandono en el que tenía mi mundo web, sin embargo la pena queda a un lado para contarles lo que hoy ronda entre mi boca, pensamientos, dedos de las manos y ganas de escribir…quienes me conocen bien, saben que guardo en mí una afición extrema por las palabras, lo que ha hecho que constantemente me dedique a buscar el verdadero significado de aquellas que me enamoran, confunden o apasionan.
Esta vez, el turno es para “Conocer”, ¡quien lo creyera! Una palabra tradicional y utilizada en nuestro diario hablar. Pero…conocer a quién, o qué cosa, o cuál lugar, mejor dicho, para qué y por qué conocer?...la respuesta se la dejo a la madre de los significados: la Real Academia, que muestra una definición así:
conocer.
(Del lat. cognoscĕre). (btw, amo el latín).
1. tr. Averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas.
2. tr. Entender, advertir, saber, echar de ver.
3. tr. Percibir el objeto como distinto de todo lo que no es él.
4. tr. Tener trato y comunicación con alguien. U. t. c. prnl.
5. tr. Experimentar, sentir. Alejandro Magno no conoció la derrota.
6. tr. desus. Confesar los delitos o pecados.
7. tr. desus. Mostrar agradecimiento.
8. intr. Der. Entender en un asunto con facultad legítima para ello. El juez conoce DEL pleito.
De repente, me detengo en la escritura para pensar con cuál definición me quedo, pero es cuestión de un único instante, pues todas ellas me llevan a diferentes momentos de mi vida…recuerdo ahora cuando era pequeña (de edad porque de estatura lo sigo siendo jeje) y conocí la travesura de desobedecer y gozar con la amargura de los mayores viendo desastres hechos por los menores; conocí el aroma de mi madre, aquel que jamás se ha borrado y que viene cada noche a mi almohada a consentirme…luego fue creciendo y soportando el peso de esta palabra, a tal punto de alucinar con conocerme, ‘a mí misma’, a esa mariposa de 1.000 colores que sueña con aromas, texturas y sensaciones imaginadas sólo por ella…la que pinta bosques sobre aguas y recorre el mundo con un abrir y cerrar de ojos.
Por alguna extrañísima razón, hoy siento que comienzo a conocerme y no es fácil aceptar que es apenas el inicio de esta etapa, me siento grande en números para llegar a este momento, pero la malcriadez de algunos no me dejaba descubrirme en mí, en sí, en ella.
Si te preguntaran, quién eres?, qué dirías?...tu nombre, profesión y/o parentesco con alguien? (soy Manuela, soy arqueóloga, soy hijo de Juan Pérez…), Déjame conocer quién eres!
Hasta el próximo minuto de inspiración :)
5 comentarios:
Hola
Soy un amigo que te lee, solo eso.
Chevere, aclarame algo, escribiste bien la palabra "Novia"?...quiero salir de la duda XD
Conde! te dejo la duda :)...deja esa tarea a tu imaginación jeje .
jajaja Vale...
Es una delicia poder leer a quien tiene la virtud de pasearse entre letras a su antojo, regalando siempre un mensaje nacido del alma y para el alma.
Bendiciones
Alejandro
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