miércoles, 25 de enero de 2012

Actualizando mí cuento de hadas



Recuerdo aquella sensación de caminar sola por la avenida Paulista, siendo extranjera sinónimo de extraña; luces que iluminan diferente aún siendo simples lámparas…me hacen pensar en lo que hoy quiero dibujar con cada palabra. No hay mariposas rodando cerca del estómago, ni manos a punto de sudar, sólo hay canciones sonando al azar en mi iPod e impulsando la fuerza de una expresión.

¿De qué se trata la película cuando conoces a alguien nuevo? Creo que ni la mujer con más imaginación podría responderlo; es entonces cuando sugiero pensar en un nuevo cuento de hadas, sin príncipes azules (que hoy día serían hombre bonitos, con cuerpos increíbles, dientes blancos y cuasi perfectos, bronceados, por qué no?; con una pizca de ternura y alguito en el cerebro). Por el contrario, qué tal si miramos hacia el otro lado de la calle?, donde van caminando los menos perfectos, si! Justo esos que tienen más para dar, los de la sonrisa tímida, mirada confusa entre inocencia y picardía, con ojeras por leer de vez en cuando por las noches, a los que la ropa les da igual y realmente van concentrados en llegar al sitio al que se dirigen.

Cuántas veces como mujer me he podido equivocar mirando hacia la apariencia y olvidándome un poco de la esencia?, y juro que ese mismo número de veces me he desilusionado. Es sencillo comprender ahora (admito que cada día siento que crezco con temor a sentirme un pelín mayor, pero lo supero cada vez que confirmo lo bien que se siente entender mejor mi vida) que la vida es demasiado corta como para desperdiciar minutos pensando en alguien que no te recuerda ni por error, invertirle tiempo y ganas a una “relación” que solo existe en tu cabecita y dejar a un lado a los demás protagonistas de la película. 

Tus amigos hacen parte de un largometraje donde tú eres el actor principal, y estar cerca de personas especiales sin tener ningún tipo de compromiso sentimental proyectado a largo plazo, puede llevarte a conocerte mejor y aceptarte tal y como eres, dejando a un lado la necesidad de agradar y ser amado. Hablando de mí (en un primer plano), me ha costado trabajo (y tiempo) valorar a mis amigos, conocerlos y sobretodo cuidarlos.

Al momento de buscar palabras de cierre, solo vienen a mi mente sinónimos de gratitud por todas las personas que pasaron por mi mente mientras escribía este post (fueron muchaaaaas), por los sapos que he besado y hoy siguen siendo sapos porque jamás se convirtieron en príncipes; por las sonrisas que he recibido en los últimos meses y por la oportunidad que Dios me da al encontrar cada verbo para expresarme.