Después de casi un mes sin escribir, me siento llena de ideas y recuerdos que no puedo guardar solo para mi. Acabo de llegar de Bernardino de Campos dentro del Estado de SP. A decir verdad, el paseo fue mejor de lo que esperaba, mucha comida casera de la abuela, y lo más especial, aquella torta de zanahoria con cubierta de chocolate que no he podido dejar de comer desde hace tres días. El clima fue bueno, de vez en cuando una lluvia pero se pudo ir al rio y conocer un atardecer que aunque el sol es el mismo en todo el mundo, su forma de esconderse detrás de las montañas es diferente.
Las personas en esta pequeña ciudad me hicieron sentir como en casa, la presencia de Camila (mi amiga la argentina) fue un punto vital, pues pude hablar mucho español y comparar tres navidades: la colombiana (única, incomparable y alegre), la argentina (unida y tranquila) y la brasileña (casa llena de muchooos familiares, comida para un ejercito y nuevos sabores para probar); en general la navidad es un buen momento para unir a las personas una vez al año y permitirse volver a nacer en una oportunidad de crecimiento en todos los aspectos.
Pero cuál fue la diferencia en esta navidad...
Finalmente, la lluvia de nuevas experiencias no para y si Dios quiere el 30 viajo a Rio de Janeiro a la mejor fiesta de año nuevo de todas: Copacabana...
Nos estamos leyendo!
Beijos